
Victoria Daboise celebra los seis meses de su cuarta novela

Dicen que hoy se celebra el Día de las Escritoras. Fruto de la iniciativa de la Asociación "Clásicas y Modernas" -a la que me siento muy orgullosa de pertenecer- en colaboración con otras entidades, se ubica en el calendario el lunes más próximo a la fecha en que se conmemora la festividad de Teresa de Jesús.
Y sí, este año, además, es diecinueve, ya conocéis mi apego a determinados números. El diecinueve es uno de mis preferidos.
Serían, una y otra, suficientes circunstancias para motivar que regresase a este Cuaderno de Bitácora donde tenía pendiente dejar anotados los últimos lances de mi travesía a bordo de las cuatro novelas que he publicado hasta ahora.
No obstante, tengo muchas, muchísimas más cosas que contaros. Trataré de no extenderme mucho, no prometo nada.
Con mi visita a la Feria del Libro de Cartagena, la pasada semana, concluía la agenda de eventos que, durante sus seis meses de vida, me ha llevado a descubriros que "Sólo las novias de mayo pueden llevar peonías".
Gratitud es la palabra que mejor define lo que siento al pensar en la tremenda acogida que le habéis dado a esta novela valiente con la que me he situado en ese momento literario crucial de "la cuarta novela publicada con éxito".
Siempre he creído que era una leyenda. Hoy, en el Día de las Escritoras, puedo aseguraros que no, no son habladurías.
De alguna manera, esta novela que suma cuatro en mi carrera -de obras publicadas- me ha abierto la puertas a una nueva esfera profesional.
Sí, vuelve a venirme a la mente la palabra gratitud. Reducidos los actos sociales -era preciso que me bajase de los tacones durante una temporada-, esta cuarta novela ha volado sola y... ¡Ha ayudado a las otras a volar con ella!
Quiera el destino que pronto salga una nueva edición de "Sólo las novias de mayo pueden llevar peonías" y la -muy esperada reedición- de "Desde el faro de la genista". Sé que este último hito es importante para vosotras y vosotros.
¡Os prometo que pronto regresarán Sara y el faro!
Sin embargo, sabéis que no sólo de mis novelas os hablo en este Cuaderno de Bitácora.
También hoy se dedica la Jornada a la Lucha contra el Cáncer de Mama. Como paciente oncológica y defensora de la Sanidad Pública me sumo, como no podía ser de otra manera, a la reivindicación de este día.
Sanidad Pública que me ha acompañado durante los últimos seis años en un proceso de Gestión de Salud Emocional que creímos crónico y del que, para sorpresa de todos y todas, he sido de alta.
Lo cierto es que me siento recuperada por completo, en el lugar donde deseo estar y acompañada de quien me ha ayudado en este proceso. Qué importante, insisto, la Sanidad Pública de la que disfrutamos aquí.
Aprovecho, también, esta mención a lo público para poner en solfa mi reciente regreso al activismo progresista desde la Secretaría de Acción Cultural del Pspv en la Ciudad de València.
Sabéis que nunca he sido amiga de tibiezas, no entiendo la vida sin tomar partido, sin luchar por aquello que creo justo.
Y en ello estoy.
Tras unos años en la defensa pasiva de mis ideas y valores, he regresado a la actividad combativa, siempre desde la cultura, la conciencia social y la búsqueda de la igualdad, la libertad, la solidaridad. La situación actual -del país, del mundo...- creo que es más que suficiente razón para implicarme.
Al fin y al cabo, ya me conocéis: Escritora proletaria, independiente. (Y mediterránea).
Tengo muchas más cosas que contaros, aun así, por hoy dejo aquí esta anotación en el peculiar Cuaderno de Bitácora de mi travesía a bordo de cuatro novelas.
Sólo un dato querría dejar a modo de despedida: La fotografía pertenece al Día de las Escritoras más feliz de mi vida, junto a Pilar Bernabé, en la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana.
Inolvidable.
Regresaré, más pronto que tarde.




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